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”Yo betuneaba en la Plaza Grande en 1964, Un amigo me envió al Centro del Muchacho Trabajador y allí empecé la escuela primaria; no me gustaba estudiar, me escapaba a la calle con mis panas. Con paciencia, con mano firme pero con mucho amor, el Padre Juan me motivo a ser un hombre nuevo.
Obtuve una beca de la Fundación Kellogg’s para el programa de Liderazgo en América Latina y desde 1980 formó parte del grupo de directores del Centro del Muchacho Trabajador.
El sentir afecto es la base para cambiar de actitud y tomar el timón de tu propia vida; para mi, esto es lo que le hace diferente a esta organización. El amor, el respeto y la solidaridad junto con la disciplina, son valores que fomentan aquí cada día”. |
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